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Vaya de fiesta

Música de los virreinatos españoles de América

Las ciudades fundadas en Hispanoamérica asimilaron las instituciones civiles y religiosas vigentes en la Península

Ibérica, y la música no fue ninguna excepción. Catedrales y parroquias incorporaron una institución tan peculiar como la «capilla de música», integrada por un conjunto de cantores, ministriles, además de músicos de acompañamiento, como organistas y arpistas. Al frente de estas capillas se situaba un maestro, que se encargaba no solo de dirigir y seleccionar las piezas musicales, sino también de componer las nuevas obras que se requerían a lo largo del año litúrgico, especialmente villancicos para Navidad, para el Corpus, así como para las

diversas fiestas de la Virgen María y de los santos patronos. Muchos de los maestros americanos alcanzaron un altísimo nivel, comparable a sus colegas peninsulares, y sus obras se encuentran entre lo mejor del repertorio barroco hispano. El presente programa pretende reivindicar el repertorio hispanoamericano del siglo XVII, un repertorio despreciado hasta hace bien poco por no ajustarse a los criterios del canon musical occidental. En los archivos americanos se preservan miles de obras a la espera de ser apreciadas con justicia por el público. Las obras que forman estos archivos se deben principalmente a maestros locales, como Juan Gutiérrez de Padilla, Juan García de Céspedes y Antonio de Salazar, maestros de capilla de la Catedral de La Puebla –y este último también de la Catedral de México– (Virreinato de la Nueva España), Juan de Araujo, maestro de capilla de la Catedral de La Plata (Virreinato del Perú) o Manuel Blasco, maestro de capilla de la Catedral de Quito (Virreinato del Perú). Pero también hay obras de algunos de los maestros más famosos de la Península Ibérica, como Sebastián Durón, organista y luego maestro de la Real Capilla, y Diego José de Salazar, maestro de capilla de la Catedral de Sevilla.

Las obras hispanoamericanas del siglo XVII resultan especialmente atractivas para el público actual por su carácter brillante, popular e ingenioso. Una de las razones de este atractivo es que beben del mundo teatral del siglo de oro. No son la ópera ni las grandes comedias mitológicas con música las principales fuentes literario-musicales para estas obras, sino el llamado «teatro menor», un teatro más popular en el que el público

podía asistir a la interpretación de entremeses jocosos o a la ejecución de bailes vivos, como las jácaras. Además, resultado del mestizaje cultural, ciertas obras nos remiten a danzas de origen americano, como son las guarachas o la chacona. Este concierto quiere mostrar toda la riqueza de esas músicas de tradición hispana que sonaron más allá del océano Atlántico hace más de 300 años.

Futuros conciertos

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